viernes, 9 de noviembre de 2012

Una noche en Kaori


Para complacer a mi esposa y también para ayudar a bajarle los altos niveles de estrés que genera manejar durante las horas pico en Maracaibo, decidí invitarla a cenar en Kaori, ubicado en el C.C. Lago Mall en la Av 2 El Milagro. Su ubicación resulta muy conveniente para aquellos que, como yo, están conscientes del alto peligro que nos asecha y que a muy pocos marabinos parece incomodarles. El centro comercial ofrece para sus visitantes un estacionamiento privado, que si bien su personal no está pendiente de tu vehículo, como deberían en vez de cobrar el costo de estacionamiento, ofrecen una sensación de seguridad suficiente como para olvidarse del vehículo por unas horas. Puedes utilizar el estacionamiento techado o al aire libre. Yo preferí el techado por eso de las lluvias, pero me sentí como tonto cuando vi que el trayecto desde el carro hasta la puerta del restaurante era, en su totalidad, al aire libre ¡zoquete!. Al entrar a Kaori de inmediato me sentí atendido, no nos recibieron, tuvimos que solicitar la atención sin embargo consideré y lo sigo haciendo, que fue un descuido de esa noche y punto. Minutos después de habernos sentado y de que nos hayan ofrecido algo de beber, pedí un favor poco usual en un restaurante y fue el que me facilitaran un cargador para mi teléfono y lo que vino a continuación fue una respuesta amable e inmediata, no sólo tenían un cargador para mí sino que también me ofrecieron seguridad para mi teléfono. En fin me sentí realmente atendido a pesar de que hubo un abismo en la recepción.

Yo elegí cenar un Lomito Ostión, el plato estaba dentro de la sección de Wok, si mal no recuerdo. Siempre me he sentido atraído hacia la comida oriental, sobre todo a la comida Thai, no sé la razón ni la puedo explicar con certeza. Tal vez sea por el tema de la agresividad, la rapidez y sencillez con que la preparan. Nunca he tenido la oportunidad de cocinar algo Thai, he visto vídeos en Youtube y ver las llamaradas que salen del wok mientras el cocinero revuelve todo con agilidad y algo de violencia intencional me resulta sùper interesante ¡asignatura pendiente! Sin ninguna duda.

El Lomito Ostión llega a la mesa, todos en silencio. Mi espesa expectante ante mi expresión corporal: ojos con una mirada que amenazaba al mesero, manos que, inconscientemente, sujetaban la mesa como si estuviese prevenido a que me la fueran a halar, a mi derecha mi libreta de anotaciones junto a mi bolígrafo preferido, mi celular, del lado izquierdo, ya con el flash encendido y lista la función de la cámara. Reina el silencio y el mesero baja el Lomito Ostión casi con una actitud nerviosa, casi como si estuviese consciente de mi crítica y de mis ganas de probar  lo elegido. El plato está en la mesa. Si tenía dudas de Kaori se desvanecieron en ese mismo instante cuando vi el Lomito Ostión perfectamente emplatado: plato plano, negro brillante y cuadrado que sirve de base para el plato blanco mate, hondo y con puntas ubicadas contrarias al plato negro de la base. La altura del plato y el movimiento fue lograda con cabellos de cebollìn crudos y los colores estaban vivos y  me resultaron armónicos entre ellos. Si bien hubiese preferido freír el cebollín para presentación, la elección del cocinero me pareciò válida y acertada de igual manera.

El Lomito Ostión consiste, según el menú en: “tiras de lomito salteado al wok con vegetales y arroz jazmín” yo el mío lo pedí con vegetales cocidos al vapor, pues me encanta saborear el sabor de los productos al vapor, pues, si bien pierden algo del sabor,su esencia se mantiene y adicionalemente su textura en más amable. Los vegetales que me ofrecieron como contorno tenían unos colores vivos y hermosos, lamentablemente me resultaron de una textura blanda debido a su sobrecocción. Sin embargo tenían muy buen sabor. El lomito sabía muy bien, excelente punto y los vegetales que lo acompañaron en el wok en el salteo tenían, a diferencia de los de Side Dish, un punto de cocción genial, crocantes por dentro y blandos por fuera: punto muy difícil de lograr debido que el corte juliana consiste en cortar las verduras en tiras alargadas y muy finas. Imagínese lograr que una verdura esté blanda por su exterior y crocante por dentro y que no se le parta la juliana. ¡Supremo!

Mi esposa eligió cenar Dinamita Sushi Roll, pero de este plato no puedo hablar con propiedad porque mi esposa tomó la decisión, tajante y contundente de no darme a probar nada de su plato debido a que, al parecer y según su punto de vista, yo siempre le estoy velando la comida. Realmente quiero probar de todos los platos de las personas del restaurante por mi gran necesidad de probar platos nuevos, no por hambriento ni por otras cosa. Pero, como no puedo meterle el tenedor en el plato de los comensales de las mesas vecinas a la mía no me queda otra opción que probar el plato de mi esposa, pero resulta que me casé con la persona que más detesta este defecto (lo reconozco) en el mundo.

Por lo que pude ver el plato estaba bonitamente emplatado, no como mi Lomito Ostión pero ciertamente hay alguien detrás, con cierto criterio, emplatando plato. Cosa curiosa, pues durante el proceso de emplatado del sushi se permite innovar y se invita a ser creativos a los cocineros. Disponer los sushi rolls alineados con gotas de su salsa por encima del relleno, impidiendo que este se vea por su parte visible es muy inconveniente para el deleite visual, parte esencial al comer. No estaba mal, pero no lo recordaré jamás después de esta nota. Ya se me olvidó el Dinamita Sushi Roll, simplemente no es digno de recordar.

Después de haber tomado las fotografías correspondientes con mi Samsung Galaxy Note y de haber tomado nota de la presentación, decidí empezar a degustar el plato. Explotaron los sabores y el que predominó fue un picor muy interesante, creo que se utilizó un curry con varias especies de pimientas en él. Los vegetales, ya lo mencioné, excelentes, la carnes también y el sabor Thai estaba “In da house” realmente lograron copar mi atención.

De maridaje yo hubiese elegido un Sauvignon Blanc chileno pero decidí tomar un té natural debido a que estaba bajo medicamentos y tomar alcohol me resultaba inconveniente para el tratamiento contra la gripe. ¿Por qué blanco y no tinto si comías carne roja? Porque el plato contenía una gran variedad de vegetales semicrocantes, con un picor suave y elegí cenar al aire libre, en la terraza y porque sencillamente no me da la gana a limitarme con esas normas de algunos “conocedores” y que miles de esnobs secundan sin usar su propio criterio. Increíble el esnobismo culinario maracucho, son muchos.

Kaori quedó en mi paladar, quedó en mi memoria. Kaori me convenció y me invitó a hablar bien de él. 
Kaori me invita a regresar.


Servicio: 8.5  Rapidez de entrega de pedidos: 8 Calidad de los productos: 9.5 Local: 9.5 Amabilidad del personal: 9 Sabor: 9.5 Kaori: ¡Realmente tengo que volver!

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