domingo, 5 de mayo de 2013

Bön Burger: "Un Restaurante de Hamburguesas"


Artículo escrito por : 
Jorge "Pipo" Ramirez
"Cantante de mermelada bunch, locutor bilingue, comerciante, publicista, sibarita y goodcook"
Twitter: @piporamirez
Instagram: @elpiporamirez
Email: elpiporamirez@gmail.com

Cuando me piden mi opinión sobre comer fuera de casa, trato de ser objetivo y ofrecer mi paladar como herramienta para que los comensales tomen sus decisiones objetivamente. Les relato mi experiencia en el sitio y hago críticas constructivas para que sean de su ayuda.

Sobre Bön Burger  les comento que es un espacio acogedor de dos ambientes con mobiliario minimalista moderno.  Yo no clasificaría como un fast food, como a muchos otros restaurantes semejantes, sin ánimos de ofender.  Es un restaurante de hamburguesas. Dicho esto no esperes llegar y comer en un minuto, ya que podrás pasearte por la gran variedad de opciones para armar tu propia hamburguesa, como por ejemplo aderezos, quesos, vegetales tradicionales como el tomate, lechuga y cebolla; como los no tradicionales como el aguacate que brinda una sensación cremosa al bocado; Bön Burger ofrece además cebollas caramelizadas (en mi opinión un clásico), y para aquellos amantes de ese kick de picor en sus fauces unos jalapeños




Uno de los quesos que más me gustan es la mozzarella de búfala porque es una excelente opción para dar más cremosidad y ese extra punch de queso a la hamburguesa.  La única salsa que le colocan a la hamburguesa desde la cocina es la especial que selecciones del menú, por ejemplo BBQ. 
Luego las tres salsas habituales las encontrarás en la mesa, lo cual a mi parecer deberían de venir la hamburguesa con las salsas desde la cocina para que hubiera un balance en la cantidad de salsa colocada.  El dejar que el cliente aderece su hamburguesa deja una brecha en que te quede sabrosa a tu gusto o que dañes la hamburguesa con un chorrozo de descuido.  
La carne al grill tiene un muy buen sabor al estilo Burger King por tomar una referencia mundial.  Carne gruesa ¡Excelente!  Buen pan, hecho especialmente para Bön Burger: suave y poco denso, lo ideal para que no sea el protagonista del sándwich.  Es una muy buena representación del ambiente de hamburguesas de Maracaibo.  Ahora hablemos de las papas fritas.  ¡¡¡Mmmmmm!!! Las Cheesy Fries Bön Burger. Papas rebozadas bañadas en queso chédar, cebollín y tocineta un perfecto acompañante o si prefieres, entrada para tu hamburguesa. Con éstas no te vas a equivocar.  
Si fuiste de los primeros en ir a Bön Burger cuando abrieron sus puertas, te invito a  que los visites de nuevo y pruebes una vez más sus hamburguesas y notarás la diferencia pues recientemente cambiaron la receta de la carne de res y el pan.   Y sobre ese cambio hago esta reseña







jueves, 28 de febrero de 2013

Albahaca Restaurant: dos ambientes, mil aromas.

Ubicado en la calle 78 con Av. 3 G a una cuadra de la Plaza de la República, es uno de los locales gastronómicos mejor ubicados de la ciudad. Posee una terraza fresca y agradable en la que los que aprecian el humo pueden elegir su vitola favorita y saborear sus aromas acompañados de un buen licor y una mejor conversación. Los que prefieran el aire acondicionado pueden elegir su mesa en el interior del local y disfrutar de una armoniosa, clásica y elegante decoración. Donde sea que prefiera estar, cuando visite Albahaca Restaurant, encontrará ambiente familiar con un agradable fondo musical, moderno y acorde con el restaurant, su servicio y sus sabores.


Llegué junto con un grupo de amigos a Albahaca. Nos recibe con una sonrisa el Sr José Sabe, un restaurador que se ocupa de que el cliente se sienta como en casa. Nos da la bienvenida y con un gentil ademán nos invita a pasar y elegir la mesa que más nos guste. Elegimos sentarnos en la terraza pues nos sentimos muy complacidos del fresco ambiente, y de lo bonita que es esta zona de Maracaibo, sin embargocreo que debería  estar un poco más iluminada pues la única luz que realmente ilumina esta área, es un farol de luz público de la acera de la calle 78, llegando indirectamente a nuestra mesa pero no es suficiente para iluminar los platos, apreciar el emplatado y los colores de los productos servidos. 

Llegan los menús a la mesa sin antes habernos ofrecido algo de tomar. Esto es considerado un error en la cocina clásica pero no en la moderna donde el formalismo es visto como algo del pasado, arcaico y en desuso. Realmente considero que hay rituales que definen una experiencia. Señores restauradores, estos protocolos no están hechos al azar, tienen su importancia y su significado, es necesario respetarlos. Como nosotros sí apreciamos la liturgia y nos cuidamos de no profanarla, hicimos los menús a un lado y ordenamos unos tés naturales para dedicarnos a apreciar las instalaciones, las intenciones del restaurador en su decoración y los detalles que pasan por alto cuando se es recibido con los menús en mano, como si el cliente llegase hambriento o como si se quisiera enviar el mensaje de que en Albahaca se viene sólo a comer y no otras cosas.  



El local está muy bien logrado, realmente existe una línea decorativa que se conserva desde su concepción hasta la realidad. Me encantó ver que en el menú existen imágenes de unas enredaderas dispuestas sobre una especie de rejillas en forma de rombos y luego alzar la vista y ver unas trinitarias enredándose entre las mismas formas que en el menú se representan. Son detalles que hay que agradecer pues son hechos con la intención de agradarnos. El local posee dos majestuosas palmas que son resaltadas con luces cálidas en forma de espiral que realzan su altura y  notoriedad. Demos las gracias por la iniciativa de Marhaba Café Restaurant, antiguos inquilinos del local, por plantarlas y a Albahaca Restaurant por conservar tan hermosos especímenes que adornan nuestra creciente zona gourmet. Creemos que sería oportuno alumbrar los anuncios empotrados en los costados del local, es decir, tanto el que está del lado de la Av. 3G como el de la calle 78 y así resaltar, en horas de la noche, el nombre del local para que sea visto desde la calle. Consejo: luces LED, son buenas, bonitas y baratas; trabajan con corriente 110 Voltios y de muy fácil instalación. 



Terminamos de apreciar los detalles y cualidades antes descritas y nos preparamos para ordenar, abrimos el menú y con la mejor disposición emprendí un viaje visual por cada rincón impreso. Lo primero que advertí es que los precios son realmente competitivos, creo que no sufrieron el imbatible aumento del dólar. Algo que no me parece positivo es la ausencia de información sobre si está incluido o no el IVA en los precios mostrados en la carta. Queda la incertidumbre. Sin hacer mella en el asunto, decidí ordenar y para ello le pedí a un mesero que le solicitase al jefe de cocina, Jerry Miranda, que se acercase a la mesaJerrysin dudar y con notorio entusiasmo y pasión en sus palabras, nos sugirió el Lomito Albahaca: centro de lomito al grill, envuelto en jamón serrano, bañado con salsa a base de hongos Portobello, tomates secos, albahaca (no podía faltar), puré de batata y vegetales salteados. El joven cocinero, capitán de cocina y responsable de los sabores, nos habló con tanta seguridad sobre el Lomito Albahaca que decidimos probarlo, aun cuando los platos homónimos al restaurant me causan terror. 


El Lomito Albahaca se hizo esperar unos 20 minutos, sin prisa pero sin letanía. Se agradece. Debo admitir que aun cuando nuestra intención en este blog es calificar y transmitir nuestras experiencias durante nuestras visitas a los locales gastronómicos de la ciudad de Maracaibo, no nos importó esperar lo ordenado, pues mis amigos y yo la estábamos pasando muy bien en la terraza con los tés, la frescura de esa noche maracaibera y la buena conversación. Vemos aproximarse la estrella de la casa, en manos del mesero que viene directo hacia nuestra mesa. En cámara lenta bajo la mirada y no encuentro el mantel individual, no encuentro los cubiertos para comer, no veo las servilletas y me empiezo a preocupar porque todo estaba saliendo tan bien que no quería tener algo malo que decir del servicio. Tenía la melodía de la película de Spielberg, Tiburón, en la cabeza y con la real esperanza de que otro mesero me sorprendiera por mi otro costado con estos utensilios para cenar en un restaurante de la categoría de Albahaca Restaurant, pero llegó primero el lomito y me vi en la penosa necesidad de pedirle al mesero que me trajera los cubiertos y éste, con un gesto de vergüenza por su olvido, me pidió unos segundos para traérmelos. Pasado el tiempo llega con una sonrisa penosa y unos cubiertos envueltos en una servilleta de papel, cosa que lamenté y termine considerando el segundo “strike” de este local gastronómico. Después de luchar con la servilleta conseg tener acceso al cuchillo y al tenedor para ver que mi plato no estaba dispuesto directamente sobre la mesa ni sobre un mantel o “individual” sino sobre un charco de agua producto de la condensación de mi té helado. Tercer “strike”. 

Justo antes de tocar el plato, inclusive antes de detallar el emplatado me dedique a reflexionar sobre mi situación. Me preguntaba las razones por las cuales ese hilo de agua caía desde la mesa hasta mi pantalón. Quería entender cómo podía suceder tal incomodidad y por qué estos detalles no estaban cubiertos. La sala no estaba llena, habías mesas vacías y no había ningún evento que precisara una atención especial de los meseros para olvidar disponer estos utensilios necesarios para servir al comensal apropiadamente. Decidí restarle importancia y me avoqué de corazón al Lomito Albahaca. Habiendo hecho a un lado los ausentes y teniendo los utensilios dispuestos me dedique a estudiar el plato. Me encontré con un emplatado muy bien logrado, las grandes porciones realmente hacían justicia a la idiosincrasia marabina. El lomo envuelto en el jamón serrano se veía orgulloso y solemne con sus hongos y tomates secos. El puré de batata, del cual hablaré luego porque es clase aparte, presentado con una bonita técnica de la cocina moderna y los abundantes vegetales salteados nos dejaron ver sus colores intensos y variados. 

El lomo lo pedí término medio, pues sabía que el trozo de carne iba a ser sometido a dos técnicas de cocción intensas de poca duración: grillado y horneado; necesitaba medir la cocina bajo la capitanía del cocinero Jerry Miranda, quería saber qué nos tenía que ofrecer.  Someter al calor directo  del fuego un trozo de lomo en la grilla para buscar marcar la carne sin quemarla para luego aplicar un calor indirecto pero igual de intenso en el horno sin secarlo y evitando que se cocine por el centro para lograr el término medio no sangroso es una real pericia. Gracias por la sugerencia Chef, realmente delicioso. Su técnica fue impecable. 

Quiero hablar sin extenderme sobre el puré de batata. A buen entendedor pocas palabras. Técnica, sentido común, buen gusto, elegancia, una espuma en la boca, una seda y un real lujo. Felicidades cocineros de Albahaca. 


El plato fue adornado con estas dos joyas de la corona y con los vegetales que realmente no tienen mucho que ofrecer sino ser lo que son, vegetales salteados. Sin embargo hay algo que aún no menciono, es un detalle que pocos aprecian y muchos ven con terror y espanto en un plato, me refiero a la deliciosa reducción de aceto balsámico que fue dibujado en una de las esquinas del plato. Miranda nos explica que no utilizó la cantidad de azúcar que normalmente necesitaría para una reducción convencional sustituyendo esta ausencia con miel de abeja. ¡Genial! El jefe de la cocina me habló de este plato con tanta pasión y seguridad que me vi obligado a probarlo. Realmente sabe de lo que habla el Sr. Jerry Miranda. El lomito Albahaca es el buque insignia de Albahaca Restaurant.  


Les invito a pedir este increíble plato cuando visiten este agradable restaurant, atendido por el amable restaurador Sr José Sabe, hombre que expresa con sus acciones la autenticidad del que sabe que el mayor reconocimiento es la fidelidad, el aplauso de un agradecido y la crítica de un apasionado sibarita.


Servicio: 7.5  Rapidez de entrega de pedidos: 8.5 Calidad de los productos: 10 Local: 9.5 Amabilidad del personal: 10 Sabor: 9.5 Albahaca Restaurant:  ¡Genial!

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿En donde está el negocio?


¿A quién le ha pasado que ha ido a comer al local gastronómico de moda y les parece fabuloso por la novedad y las ganas de probar. Van de nuevo y les parece bueno pero conocido. Vuelven a ir y les parece mediocre, más de lo mismo y  hasta aburrido. En consecuencia deciden dejar de ir porque no quieren gastar su tiempo ni su dinero en la constante monotonía, pero le quieren dar otra oportunidad y resulta ser una mala experiencia. Entonces viene ese arrepentimiento y sentido de ultrajo, violación de lo más básico e íntegro del ser y de todo lo que nos importa, entonces nace un sentimiento de malestar y esa voz interior que nos acusa repitiéndonos una y otra vez: “te lo dije”?

Pues a mí me pasó recientemente en Bocadillos, el lugar de comida rápida americana en la estación de servicio Full de Todo.  Fue a las 8 de la noche de un día martes cualquiera. Llegué espontáneamente, sin mi agenda ni mis ganas de ser crítico pues esto de opinar implica pensar y, pensar cansa. Tuve realmente un día muy pesado en la oficina y sólo quería comer algo para dormir tranquilo. Tenía entendido que las hamburguesas ahí no eran económicas pero, sabrosas. Acerté en la primera pero en la segunda me llevé una decepción… gran decepción.

Primero les hablaré de personal luego de las hamburguesas y luego del experimento que hice para determinar el sentido de honestidad, nobleza y vocación de servicio de quienes están del otro lado del mostrador.

Como decía, fui a Bocadillos de una manera desenfadada, con la mente despejada y sin ninguna intención de prestarle atención a los detalles. Pido para llevar dos hamburguesas que llevan el nombre del “restaurant”: Hamburguesas Bocadillos. Quien tomó mi orden fue un muchacho con mala actitud: arrogancia, desdén e indiferencia; realmente no me molesté en preguntar su nombre (como lo haría normalmente en los restaurantes que visitamos). Dejé pasar por alto su mal proceder y me decidí a pagar el precio de Bs. 75,oo por cada una de las hamburguesa que pedí para llevar. Pregunté el precio y para mi sorpresa no fue la suma de Bs75 x 2= Bs 150 sino Bs 160. Pregunté por qué y la causa del aumento al monto fue por los dos envases para llevar. Me cobraron por cada envase Bs 5,oo. Fue ahí cuando me molesté realmente. ¿Por qué tienen que cobrarme unos irrisorios 5 bolívares por un envase de anime, que va a la basura y que tiene el magno propósito de llevar el producto, nombre, marca, sabor, esfuerzo, receta, tiempo, inversión de los propietarios de Bocadillos a mi casa y “disfrutar” de todo eso?

Por 75 Bolívares nos podemos ir a Bön Burguer y comernos una hamburguesa de mayor calidad en un local pensado y diseñado para atender el público, con la intención de satisfacer al cliente; no improvisado como en Bocadillos, que de lejos se ve que quitaron estantes de productos para meter sillas y mesas con la impuesta decisión de vender hamburguesas porque sí. Señores Bocadillos, su local, sus hamburguesas y su atención no valen Bs 75, nos deben humildad y respeto. Están compitiendo con las Hamburguesas de Mi Ternerita, La Brasería, entre otros excelentes lugares, aptos y dispuestos a recibir comedores de hamburguesas. Esos envases deben ser asumidos en el alto precio y jamás debe el cliente pagar la penitencia por no querer quedarse en un lugar con olor a gasolina y lleno de personas molestas e indispuestas que no son capaces de brindarle una sonrisa a quién les lleva el dinero a la caja registradora.

Mi paciencia se agotó. Logré superar a los vendedores de piratería que se lanzaron en el parabrisas de mi automóvil para venderme una película, logré superar la desidia del cajero que le daba igual si compraba una revista o una hamburguesa, logré superar el olor a gasolina que entraba desde afuera, pero cuando me abofetearon con el cobro de los envases para llevar decidí prestar atención para poder redactar esta nota con la mayor exactitud posible. Acepté lo cobrado: dos hamburguesas, más dos envases, más un regalito para mi esposa: Bs 176,98


En bien pagué el monto, le dije al 
cocinero (hombre en sus cuarentas, tal vez, de cabello blanco y de actitud impresionantemente similar a la del cajero) que ya no quería mi hamburguesa para llevar sino para comerla en el local. Éste me dijo que no había problema y así fue, luego de 25 minutos recibí mi hamburguesa. Realmente se veía provocativa, tenía la firme convicción de olvidar todo, si sabía como se veía. Me propuse el reto y perdí, pues la carne de la hamburguesa estaba seca y salada. La hamburguesa no tenía las salsas más comunes, pero al parecer esto no fue un error, pues me dio la impresión que la hamburguesa no viene con la mayonesa, el kétchup ni la mostaza tradicional, porque al pedir estas salsas el cocinero arrogantemente me preguntó: “¿cual quiere?”. La hamburguesa no estaba tan buena como la recordaba, no sé si fue porque antes tenía positivas expectativas o porque simplemente, antes en Bocadillos, preparaban buenas hamburguesas.



 La decisión de comer en el local fue un experimento que decidí realizar. Estaba molesto por el tema de los envases y me preguntaba las razones para que estos restauranteros, amantes del dinero y no de la gastronomía, hayan decido cobrar 5 bolívares por cada envase para llevar. Me preguntaba si el verdadero negocio estaba en los envases y no en vender hamburguesas, o si cobraban los envases para que la gente prefiriese comer ahí que pagar por los animes; estaba intrigado por saber si eran unos genios locos o unos locos tontos. El hecho fue que cambié mi orden para ver si me regresaría mis 5 bolívares por motu proprio debido a que son honestos y quieren proteger a sus cliente ya que realmente les importa la satisfacción de los mismos pues es el deber ser de cada restaurant o por otro lado me dejaría ir, quedándose con mis 5 bolívares más, el envase que no me entregaron, aun cuando pagué por él. ¿Quieren saber el resultado de mi experimento?

martes, 20 de noviembre de 2012

Japonés y Moderno.


Si usted busca un lugar bonito, informal, agradable a la vista y con precios chéveres entonces visite Hello Sushi ubicado en la Av. 3G con calle 76. Éste es, sin duda, uno de los restaurantes de comida japonesa más populares dentro del creciente grupo de entusiastas de la gastronomía asiática en Maracaibo. Pero les advertimos que si quiere disfrutar realmente de las bondades de Hello Sushi, es decir, de un restaurante moderno y fresco, cálido y acogedor, con una decoración temática acertada y de comida preparada por zulianos realmente expertos en la preparación de alimentos como lo es el Master Sushi Marcos Rivas y su equipo entonces vaya  almorzar y no a cenar.

Si por alguna razón decide asistir a comer en horas de la noche entonces encontrará  el mismo Hello Sushi: bonito, fresco y moderno pero atestado de comensales y clientes que esperan ser atendidos, encontrarán un restaurante sucio, incómodo, para nada acogedor y verá el gran desorden que lamentablemente nos tocó ser testigos. El local tiene un estacionamiento muy pequeño, que durante el día funciona perfecto pero de noche no da abasto. El local carece de servicio de Valet Parking y el visitante tiene que sufrir para conseguir un estacionamiento seguro.

Mundialmente en los restaurantes la figura del Maître esta casi extinta. Los socios capitalistas de un restaurante, que pocas veces le tiene tanto amor a la gastronomía como se lo deben a su dinero, se han encargado de eliminar este importantísimo rol de sus negocios, cambiándolos por piernas largas y silicona. En Hello Sushi ni las muchachas bonitas están. Los clientes llegan y chocan con una decena de personas que esperan su turno para sentarse a cenar. Quien estaba encargado de este imperioso deber era un mesero que a su vez tenía que atender sus respectivas mesas. Su nombre era Carlos.


Carlos muy nos vio parados frente al sushi bar, donde el jefe de la cocina Marcos Rivas trabajaba y guiaba a su equipo y nos entrega la carta para que eligiésemos nuestra cena. ¡Sí! Ahí parados. Abrimos los ojos cuando el personal de limpieza trabajaba con escoba y pala en mano entre las mesas. Decimos visitar las salas sanitarias mientras esperábamos y estaba de cabeza: muy sucio y desordenado. Fue ahí cuando entendimos que Hello Sushi en horario nocturno es un restaurante Fast food: un clásico americano, donde es cuestión de tiempo no de calidad. Llegue, ordene, coma, pague y váyase.

Cuando por fin tuvimos la oportunidad de sentarnos fuimos amablemente atendidos por el mesero Jorge Parra. Realmente se esforzó es complacernos y lo logró. Previamente, mientras estábamos de pie, le pedimos a Carlos su sugerencia y nos dio muchas, le pedimos sabores a fruta y sabores refrescantes y nos sugirió el Marley Roll: roll de pescado blanco, salmón, wakame, queso crema, masago y cebollín, con topping de aguacate y cangrejo acompañado de chutney de mango y reducción de parchita. También pedimos un Arroz Yakimeshi: arroz jazmín salteado con vegetales, huevo, salsa de soya y teriyaki a base de pollo, lomito o langostinos. De entrada pedimos unos bocadillos de Salmón: finos cortes de salmón crunch, rellenos de una mezcla de queso crema, aguacate y pasta dinamita y para mojar una salsa de anguila e inari.

Hablemos por orden de llegada: Los FANTÁSTICOS  Bocaditos de Salmón. Son realmente deliciosos. Una maravilla concebir este plato y llevarlo a la realidad. Si por algo me convenció Marcos Rivas, como líder de la cocina de Hello Sushi, fue con este plato. 

La presentación puede ser mejorada, considero que si se piensa y se diseña con calma y más corazón se puede presentar mejor. Con respecto al sabor hay mucho que decir, muchísimo que alabar y sólo nos extendemos en decir que sí existe el crunch verdadero y no hay mejor dip que el de la salsa de anguila e inari. Una entrada acertada. Inmejorable en sabor y técnicas de cocción. Una obra de arte envidiable por cualquier cocinero. Precio: Bs 69,oo

Luego nos tocó disfrutar los sabores frutales del Marley Roll. Se siente el olor del caribe y frescura en la boca. La textura del mango dulce y semi crocante que se combinaba con el ácido intenso de la reducción de parchita fue realmente refrescante, que despertaban el paladar del letargo producido por el pescado crudo y del aburrido Arroz Japonés. 


No sé si vale la pena probar los Marley Roll sin estos dos ingredientes, pues quedaría un roll sin alma, un bocado  soso. Si nos atrevemos a criticar algo del plato es porque el Chutney no parecía chutney, sino más bien una mermelada, carente del sabor a vinagre y jengibre que caracterizan esta preparación hindú y por otro lado notamos que el roll estaba mal cortado, pues al sujetarlo con los palillos había que hacer una esfuerzo especial en tratar de despegarlos uno del otro y terminaban rompiéndose. El Marley Roll llegó desbaratado a la mesa, algo pasó. 

Al principio intuí que debido a la gran demanda de platos, se pasó por alto la estética por parte de los cocineros, pero me percaté que los mesoneros, al llevar los platos desde el sushi bar hasta las mesas estropean la presentación al superponer los platos en sus brazos. Sin embargo el amarillo intenso del mango  y el amarillo oscuro de la parchita más los diminutos puntos negros azabache de las semillas de la fruta licuada hacían de este plato un espectáculo visual precioso.  Si le somos sinceros nos encantó la combinación de las frutas con los pescados y el queso crema, fue muy inteligente y nos habla muy bien de quien la concibió. Me gustaría decir que fue el Sushi Master que comanda esa cocina. Precio: Bs 85,oo

El patito negro de nuestra experiencia fue el infame Arroz Yakimeshi de Lomito. Que gran decepción sufrimos al esperar, un plato tan simple y tan sencillo realizado de esa manera. Servido en un plato con una forma a barco oriental, de bordes de pintura desgastada por el uso y con muy mal aspecto. Se lee entre líneas que el cocinero simplemente volcó el arroz en él y lo decoró con brote de hortaliza tratando de darle altura a la pila de arroz con carne que recibimos. Sabores a soya quemada con olores fuertes a cebollín hicieron que arrugáramos la cara por segunda vez cuando la primera fue por su presentación. 








Un plato sin alma ni espíritu, era el suspiro de un derrotado. Altamente sobrevalorado e imposible de recordar. Como nosotros no criticamos para fomentar la discordia y la polémica decidimos no decir más de este plato. Nuestra intención es ayudar con nuestra crítica más no de afincarnos en las debilidades de nuestros colegas y de los restaurantes. Precio: Bs 79,oo

Dos (2) platos principales, una (1) entrada y tres (3) tés naturales Bs 293,oo

Hello Sushi es sin duda una gran opción para ir a almorzar, hacer reuniones o simplemente ir a conversar entre amigos. Sus propietarios tienen un local muy bien logrado, un concepto claro para el hang out y de informalidad (positivamente visto). Aquí se brinda buenos productos, un servicio acorde al concepto del local y no nos cabe duda que volveremos a visitarlos. Recomendados.

Servicio: 7.5  Rapidez de entrega de pedidos: 8.5 Calidad de los productos: 9 Local: 8.5 Amabilidad del personal: 9 Sabor: 9.5 Hello Sushi: comiendo sushi desenfadadamente, ¡Genial!